RINCÓN LITÚRGICO #1- ADVIENTO

ADVIENTO 





Comenzamos el Adviento:                                                    3-diciembre

No es la fiesta cristiana más antigua, porque lo primero que se empieza a celebrar es la Resurrección de Jesús, pero muy pronto, hacia finales del siglo IV ya encontramos testimonios de una preparación a la fiesta de la Navidad.

 Estos primeros advientos, son muy comúnmente de tres semanas, pues se habla de tres venidas del Señor y las tres semanas son recuerdo y celebración de estas venidas.

Con el paso de los años, en la liturgia hispánica, encontraremos un periodo de seis semanas que todavía se mantiene en el rito mozárabe (y en el rito ambrosiano).

A este tiempo de preparación a la Navidad se le llamará en ocasiones: “La cuaresma de la Navidad”. Pero a pesar de la semejanza con la Cuaresma, el adviento se centrará más en la esperanza del nacimiento del Salvador, atenuando así el carácter penitencial y evitando los excesos en las prácticas ascéticas.

 La venida del Señor, es decir, su nacimiento en carne en Belén, se relacionará constantemente con la última venida en gloria. No en vano, la palabra “adventus”, tiene un significado primitivo que se refiere a la llegada de un personaje, rey o emperador, que viene a gobernar. No nos extrañe que en nuestra oraciones, lecturas, se mezclen ambos motivos. Se da así un paralelismo entre las dos venidas de Cristo, su venida en humildad y su venida en gloria.

 

En la edad media se impondrá con más fuerza los temas propiamente navideños, destacando la alegría de la llegada del Mesías, y cobrado auge cantos y poesías que destacan esta llegada de Dios desde el cielo hasta la tierra. Un ejemplo destacado de esto son las antífonas mayores que se cantan en la segunda mitad del adviento.

 

El Adviento hoy día.

En el rito latino, el adviento se celebra durante cuatro domingos, que en los años de advientos más extensos son casi cuatro semanas y en los más breve poco más de tres.

Tiene un doble sentido: por un parte –el más evidente- la preparación para las solemnidades de la Navidad, en las que conmemoramos la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, pero a la vez este recuerdo se dirige y alienta la espera de la venida definitiva de Cristo al final de los tiempos.

 

Se distinguen con claridad dos periodos:

-        El primero desde el comienzo del adviento hasta el mismo 16 de diciembre. Es un tiempo en el que la figura de Isaias y Juan el Bautista anuncian la venida del Mesías  y nos invitan a la conversión. Es un tiempo de austeridad, de renuncia a nosotros mismo, pero con la esperanza de la pronta llegada del Salvador.

-        El segundo periodo, que incluye el 17 de diciembre, hasta el 24 diciembre. Es un tiempo en el que la figura de María domina la escena. Se nos invita a acompaña a María que ya lleva en sus entrañas al Salvador, y a José, y a contemplar y vivir los acontecimientos que precedieron al nacimiento del Niño Dios.

 

¿Qué tenemos que hacer en Adviento?

Escucharemos la invitación de Isaias y Juan el Bautista: preparad el camino al Señor. Tenemos que convertir nuestra vida. Cambiar aquello que nos impide vivir en unión con el Señor. Esta es lo primero que se nos pide.

 Para poder realizarlo:

-        Escuchar, leer, más la Palabra de Dios.

-        Dedicar más tiempo a la oración.

-        Apartar de nosotros aquello que nos lleva al pecado.

-        Convertir nuestra vida. Pedir a Dios que nos cambie el corazón.

-        Hacer obras de caridad, sobre aquellas que

 

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