Cuando celebramos la misa, sucede esto :
Qué el Señor Jesús se hace presente entre nosotros; pedimos perdón a Dios; y le alabamos con el Gloria.
Escuchamos la Palabra de Dios, y la Palabra del Señor:
Tenemos que imaginarnos a los primeros cristianos reunidos el domingo para celebrar la Cena del Señor. Sin duda alguno de los Apóstoles o alguno de los discípulos que habían acompañado al Señor narraría cómo Jesús se entregó voluntariamente a la muerte. En otra ocasión sería la narración de un milagro o de una parábola de Jesús. Poco a poco, aquellos relatos se irán poniendo por escrito y éste será el germen de nuestros evangelios.
Pero en aquellas primeras celebraciones de la misa, no sólo se recordaba o leían las Palabras del Señor. Como buenos judíos que eran la mayoría de ellos, sabían que Dios había hablado durante siglos a su pueblo y leían las promesas que Dios había hecho y que veían cumplidas en la persona de Jesús. Lo que para nosotros es el Antiguo Testamento es para aquellos primeros cristianos la prueba de que Dios había ido preparando el pueblo para la llegada del Mesías.
Cuando los primigenios cristianos se extienden por distintas ciudades, comienza una comunicación epistolar. Son las cartas de San Pablo a los Corintios, a los Efesios, la carta del Apóstol Santiago, de Pedro, o de Juan. Al reunirse para celebrar la misa aquellos cristianos de Corinto escucharían con atención la carta que el apóstol les había dirigido. Esas cartas no eran un simple saludo o un contar novedades, sino que tenían un contenido de fe, con lo que pronto se comenzaron a hacer copias, para que los del “pueblo de al lado”, también pudieran conocer lo que decía el apóstol.
Poco a poco, la Liturgia de la Palabra fue cobrando la forma que ahora conocemos:
Primera lectura, salmo, segunda lectura y Evangelio.
Con el paso de los años, se estableció un orden que ha llegado hasta nosotros:
- Una primera lectura con la que recordamos las promesas que Dios hizo al pueblo de Israel, cómo lo fue conduciendo entre las infidelidades de éste y las purificaciones a que Dios le sometió. Los días de diario la primera lectura sigue la lectura continúa de algunos de los libros del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento. Por ejemplo, se comienza por el libro de la Sabiduría, y se van leyendo de forma continuada los principales pasajes de este libro. En dos o tres semanas se ha leído la mayor parte y se pasa a otro libro. Este ciclo se repite cada dos años (años pares e impares), y si asistimos a misa cada día, podremos decir que hemos escuchado las principales partes de todos los libros del Antiguo Testamento. Leer los libros completos probablemente llevaría varios años, así que se ha optado por leer lo más destacado.
- Los domingos y festivos, la primera lectura está relacionada con el Evangelio que se va a leer a continuación. Es como un anuncio o un anticipo. Por ejemplo, si el Evangelio es la multiplicación de los panes y los peces, la primera lectura será el maná que recibe el pueblo de Israel en el desierto, así caemos en la cuenta de que Dios ya había anunciado, en cierto modo, que daría pan en abundancia. El milagro de la multiplicación del pan y los peces, muestra como Jesús es un nuevo Moisés, y que Dios sigue actuando y ahora de una manera más perfecta.
- A veces la primera lectura anuncia la superación y perfección de lo que se había hecho en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, si el Evangelio es la curación de los leprosos, se recuerda en la primera lectura que los leprosos son declarados impuros y son apartados de la convivencia con los demás. Por el contrario, con Jesús esto queda atrás, los leprosos son curados y vuelven a la convivencia con el pueblo.
Dificultades:
Las lecturas del Antiguo Testamento suelen presentar notables dificultades para ser entendidas por nosotros. Las causas son varias:
- Pertenecen a una época muy distante en el tiempo. Los escritos del Nuevo Testamento, tienen dos mil años, pero los escritos del Antiguo Testamento se remontan con frecuencia en su forma oral a tres mil años, y los más antiguos mucho más. No pesamos de la misma manera, no nos expresamos de la misma forma. Tenemos otros intereses y problemas. Por ejemplo, el pueblo de Israel se ve constantemente asediado por enemigos y por eso busca en Dios ayuda y protección y difícilmente va a creer en un Dios que no le ayuda cuando lo que está en peligro es su misma insistencia. Por esta razón encontramos a Dios actuando en favor de Israel y ayudándole en la lucha contras sus enemigos.
- Estos escritos pertenecen a una cultura muy distinta a la nuestra. Bien es sabido que los orientales, en general, se expresan más frecuentemente con imágenes y los occidentales preferimos elaborar conceptos. Esto puede llevar a malas interpretaciones y falta de entendimiento al querer entender el Antiguo Testamento a nuestro modo. Así nosotros preferimos que nos digan las cosas tal como son, pero para un oriental le resulta más fácil narrar una historia de donde se saca la conclusión. Ejemplo de esto lo tenemos en las parábolas de Jesús, donde en lugar de enseñar directamente, Jesús pone la comparación.
- Utilizan “Géneros literarios”. Nosotros también usamos géneros literarios, por ejemplo: la poesía, la novela, la fábula, el cuento,…. Los géneros literarios de los pueblos semitas, no son fáciles de entender para nosotros, y tendemos a tomarlos al pie de la letra, o bien a pensar que es un cuento y no tienen nada de verdad que podamos aprender. A ellos les pasaría igual si leyeran una poesía de amor, y el enamorado dijera a su amor “Eres flor para mis ojos, eres luz para mi corazón”. Nosotros acostumbrados a esta manera de hablar, comprendemos que el enamorado expresa sus sentimientos y es en estos sentimientos en lo que nos tenemos que fijar, y no nos quedamos en la mera materialidad de lo dicho, no lo tomamos como algo equivocado.
Continuaremos la semana próxima con el salmo, segunda lectura y evangelio....

No hay comentarios:
Publicar un comentario